WEB DE OLLEROS
DE TERA
Olleros de Tera
Municipio: Calzadilla de Tera
Comarca: Benavente y Los Valles
Provincia: Zamora
CCAA: Castilla y León
Altitud: 783 metros
Extensión: 1357,5 Hectáreas
Habitantes: 225(INE 2004)

Olleros de Tera en
Grupo cerrado:
"ollerosdeteramipueblo"

El Tiempo en Olleros de Tera

11-09-2014 Dos detenidos por robar en una nave agrícola de Olleros de Tera

08-06-2014 Un vecino de Olleros denuncia ante la Guardia Civil a un edil por la tala de un madroño

04-06-2014 Un vecino de Calzadilla denuncia que el alcalde suprime el acceso a su casa

03-01-2013 Olleros de Tera compra un solar para ampliar la plaza de la Fuente

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OLLEROS DE TERA

Informacion General y Descripción

      Olleros de Tera, es un pueblo situado en la provincia de Zamora, comarca del Valle del Tera, del término municipal de Calzadilla de Tera, cuenta con una población de 225 habitantes según el censo de 2004, 112 hombres y 113 mujeres (fuente I.N.E.).    Según fuentes del ayuntamiento en agosto de 2007, había censados entre los dos municipios 197 hombres y 223 mujeres (total habitantes: 420). "Ver pirámide de población".

     Olleros de Tera es un pequeño pueblo, con una altitud de 783 metros, enmarcado dentro del término municipal de Calzadilla de Tera, al oeste de  la provincia de Zamora, a medio camino entre Benavente y Puebla de Sanabria.

     Los límites del pueblo son los siguientes, al norte, limita con Vega de Tera, al sur, Calzadilla de Tera; al este con Calzada de Tera, y al oeste con Otero de Bodas.

     Su distancia con la capital es de unos 70 kilómetros, y con Benavente de unos 40 kilómetros. La superficie total de Olleros de Tera es de 1357,5 hectáreas.

     Este pueblo está asentado en la fértil vega del río Tera, cuyo curso es anunciado por frondosas arboledas de chopos y alisos.
      La suavidad de su relieve y las tonalidades verdes y ocres, son la característica de su paisaje, con pocas pendientes y desniveles. En la zona cercana al río Tera hay menos altitud subiendo ésta a medida que nos acercamos al monte en dirección a Otero de Bodas.  

     Podemos hablar de un paisaje con abundancia de vegetación alternándose los cultivos de regadío y secano con la vegetación natural de la zona y un extenso bosque de encinas y viñedo. Estos parajes constituyen un hábitat ideal para animales como la liebre, el conejo, la perdiz, la codorniz, el ciervo, el zorro y el jabalí, entre otros.


     La gente se dedica a la agricultura (cada vez menos), algo de ganadería, y construcción generalmente siendo éste el sector que más ha aumentado en estos últimos años. Una buena parte de la población de este pueblo como tantos otros en España se mantienen en gran parte gracias a las pensiones.

     La evolución demográfica a lo largo de las últimas décadas es baja y a eso hay que añadir sobre todo la fuerte emigración, sobre todo en sector más joven de la población, que parte, en busca de otras alternativas de trabajo, ya que la agricultura cada vez es menos rentable.  

     Los cultivos predominantes para consumo propio, son las hortalizas y productos de la huerta tales como tomates, lechugas, pimientos guisantes, calabacines, judías verdes, garbanzos, etc...  

     Los cultivos predominantes para su venta, son cereales (trigo, cebada, centeno), patatas, maíz, alubias de varias clases, pepinillos, entre otros.  

     La cocina tradicional se basa en productos autóctonos naturales y de primera calidad, cobrando también gran importancia los productos de la matanza del cerdo.  

     A pesar de ser una zona de interior, existen algunos platos basados en pescado, explicación que según la historia se debe en cierto modo a la economía del producto en los orígenes de su receta y a la cercanía con la tierras gallegas, destacarían el bacalao con patatas y el pulpo a la gallega o a la sanabresa.  

     Al adentrarnos por las calles del pueblo, nos encontramos con las casas típicas de la ribera del Duero: "casas de barro y paja". Los materiales más empleados son el adobe y la piedra, aunque desde hace varias décadas cada vez van ganando más terreno las nuevas construcciones de ladrillo y cemento.

     Todavía se conserva la fuente principal del pueblo, y los lavaderos donde las mujeres lavaban a mano la ropa.

     Esta comarca tiene inviernos fríos propios de Castilla, con temperaturas que llegan a alcanzar en algunos casos los 10º bajo cero. La cocina es y sigue siendo durante los rigurosos inviernos, la estancia más usada por el calor de la chimenea, donde antiguamente se hacía lumbre para guisar la comida (algunas personas hoy en día siguen haciéndolo en muchas ocasiones).

     Sus gentes son de un carácter muy afable y son muy bien acogidos los forasteros en cualquier época del año y especialmente durante las fiestas del pueblo.